Nuevas dinámicas, nuevos retos del ecologismo social para los próximos 20 años


El 6 de diciembre de 1998 trescientos grupos ecologistas se unieron para crear Ecologistas en Acción. 
Para hacer recapitulación del trabajo hecho y para ver cómo encarar las siguientes dos décadas, la organización ecologista celebra una asamblea general en Sevilla, cuyo pistoletazo de salida ha sido una mesa redonda el 7 de diciembre sobre los retos futuros que debe afrontar el ecologismo.
 
El debate en torno a los retos de los próximos años y cómo encararlos en diferentes ámbitos ha centrado la mesa inaugural de la 20ª asamblea confederal de Ecologistas en Acción. Se han abordado retos urbanos (gentifricación, turistificación, movilidad, urbanismo), retos rurales (PAC, intensificación de la extracción, macrogranjas, conservación) y retos globales (migraciones ambientales, racismo, ascenso de la ultraderecha, nuevas reglas mundiales o el incremento del poder de las empresas transnacionales).
 
La periodista María Limón, moderadora de la mesa, ha explicado el marco del debate: “Estamos ante un tsunami de opciones de ultraderecha que empiezan a gobernar en distintos países y que lo hacen de espaldas al sostenimiento del planeta y la conciencia medioambiental. Hace falta una gran labor educativa y de sensibilización para revertir los mensajes actuales de incredulidad de informes de los estragos del cambio climático o la gestión de residuos, como recientemente ha hecho Donald Trump”. Ante esta realidad, según Limón, “es la ciudadanía la que, desde lo local, tiene que reclamar modelos verdes de gestión del turismo masivo, que actualmente deja una huella ecológica muy negativa, de la planificación urbanística y de uso del espacio público, y enlazar estas iniciativas desde lo local a lo global para articular una estrategia colectiva que evite el consumo depredador en el que estamos inmersos”.
 
Tras la presentación, ha comenzado el primer bloque. Entre los nuevos retos urbanos, se ha acometido el problema para la vida en las ciudades que supone la turistificación, el acceso a la vivienda, la gentrificación y los problemas de movillidad.
 
El consultor ambiental Manuel Calvo ha sido el primer ponente. Ha comenzado su intervención señalando que “la transición hacia la sostenibilidad requiere una acción decidida en el campo de la movilidad. Hoy día sabemos cómo hacerlo. No es necesario esperar ni basarse en grandes cambios tecnológicos”. En opinión de Calvo, “nos movemos demasiado, el gran problema es también que estamos perdiendo desplazamientos a pie mientras aumentan los de automóvil”. Tras ello, ha defendido que experiencias como la de Pontevedra con la movilidad peatonal o Sevilla con la movilidad ciclista marcan un camino claro de actuación. Para operar ese cambio, según Calvo, es necesario convencer argumentando que la propuesta de la movilidad sostenible es más cómoda que un sistema de movilidad insostenible: “Esto no va de hacer sacrificios, sino de proponer horizontes más razonables y convenientes”. Para terminar, ha enfatizado que el futuro de la movilidad está en la alianza del transporte público y el transporte no motorizado.

En segundo lugar, Ana Jiménez, activista de Cactus (colectivo-asamblea contra la turistificación de Sevilla), ha manifestado que desde el ecologismo existe un reto importantísimo a la hora de desmontar los mitos asociados al turismo como sector que procura empleo y economía: “Es importante visibilizar que el empleo que está generando es temporal, estacional y precario, especialmente en las mujeres. Las plataformas de Airbnb y las operadoras ‘low cost’ reproducen los mecanismos de acumulación de capital”. 
 
“Ahora mismo”, ha continuado, “el 20 por ciento de las viviendas de Sevilla están destinadas a alquileres turísticos. La primera consecuencia es el aumento estrepitoso de los precios del alquiler”. Aunque todavía hay pocos estudios, ya existen varios que ponen de manifiesto la relación directa entre el aumento de consumo de materiales y el aumento del turismo, por lo que habrá que seguir calculando y visibilizando las repercusiones que tiene el turismo en el metabolismo social. Pero planteando, en palabras de Jiménez, un análisis “fino y complejo” de la realidad: “Estamos en un momento en que la peatonalización de los centros urbanos, demanda más que legítima desde la búsqueda de un modelo de movilidad sostenible, provoque que lugares como la calle San Luis de Sevilla se transformen en la barra de bar más larga de Europa, sin lazos de comunidad y solidaridad”.
 
A juicio de Jiménez, no se trata de atacar al turista pero sí a cómo se concibe el turismo: “La ciudad empieza a organizarse para responder las demandas de turistas, no las de sus habitantes”. Para concluir, lanzado una pregunta: “¿Quién tiene derecho a poblar y habitar los centros urbanos?”.
 
Para los nuevos retos rurales, se ha hablado de las extracciones al territorio, extractivismo en su sentido más amplio: la minería, la agricultura intensiva o la ganadería de las macrogranjas. Para Celsa Peiteado, responsable de Agricultura, Desarrollo Rural y Alimentación Sostenible de WWF España, la conclusión es clara: “Sin una política agraria común adecuada, sin una fiscalidad ambiental que grave la sobreexplotación de recursos y sin una reconexión rural/urbana seguiremos vaciando de gente nuestros pueblos y llenándolos de macrogranjas, vertederos o infraestructuras inútiles, con la excusa de la lucha contra la despoblación”. Para Peiteado, “la transición ecológica pasa necesariamente por el medio rural”.
 
En la recta final del debate se han encarado retos globales como el cambio climático y el compromiso futuro, el aumento de las migraciones y el auge de los fascismos y la xenofobia o la creación de nuevos marcos que favorecen a las transnacionales frente a las necesidades de la gente. Juan Hernández, profesor de la Universidad del País Vasco y miembro del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), ha apuntado que “en la Unión Europea se está reconfigurando quiénes son sujeto de derecho y quénes quedan fuera de la categoría de seres humanos. Los movimientos sociales y las comunidades en resistencia tienen que establecer diálogos y convertirse en los protagonistas de una nueva conceptualización de los derechos humanos”.

Hernández ha abundado en el concepto de necropolítica: “Una de las expresiones más evidentes de la consolidación del neofascismo. Se deja morir a la gente por falta de atención a quienes tienen hambre, o por falta de socorro a quienes se ahogan en el mar”. Ha culminado su intervención con una reflexión: “Como dice el escritor César Rendueles, la mercantilización está llegando a nuestras emociones. Tenemos que reconstruir territorio propio y tejer redes de solidaridad”.
 
La mesa redonda ‘Nuevas dinámicas, nuevos retos del ecologismo social para los próximos 20 años’ ha estado abierta al público, que ha llenado el salón de actos del albergue Inturjoven Sevilla, y se ha seguido en redes sociales a través de la etiqueta #NuevosRetosEcologistas

Esta tarde tendrá lugar la asamblea general de la organización, en la que más de 250 activistas diseñarán las próximas campañas confederales para 2019. Pero, como apunta Luis Rico, uno de los tres coordinadores de Ecologistas en Acción, “no podemos cumplir 20 años sin celebrarlo por todo lo alto, con música y baile de todos los estilos. Nos gusta la diversidad hasta para eso”. Por ello, el programa también incluye la celebración del concierto #20AñosEnAcción en la sala La Calle de Sevilla, que contará hoy con la participación de Kiko Veneno, Pájaro, Los Diplomáticos con Emilia Pinzón, Guacha Sabelo y Broken Toy. 
 
Como acto de clausura el domingo por la mañana está prevista una gran manifestación contra el fenómeno de la turistificación en las calles sevillanas.

 

  • Twitter
  • Facebook